El vice coordinador del PAN
en la Cámara de Diputados, Carlos Alberto Pérez Cuevas, consideró que la muerte
de 72 migrantes por cárteles de la droga, demuestra que la guerra contra el
narcotráfico del presidente Felipe Calderón está dando resultados y las células
del crimen están "desesperadas".
En conferencia de prensa en
San Lázaro, el diputado dijo que el hallazgo de los 72 cuerpos demuestra que las bandas
delincuenciales buscan nuevos mecanismos para infringir temor a la sociedad.
Y abundó, que la estrategia
del gobierno federal está dando resultados, aunque "no como
quisiéramos", pero esto evidencia un avance en la presión a las bandas
criminales.
Pérez Cuevas descartó que la
muerte de migrantes pueda generarle a México un conflicto diplomático con otros
países.
Insistió en que la lucha
contra la delincuencia organizada debe darse en los tres niveles de gobierno.
Pérez Cuevas dijo que esto
obliga al Estado mexicano a seguir con decisión las acciones emprendidas desde
el inicio de la administración.
O sea, que según
Calderón los miles de muertos, “daños colaterales”, cierre de empresas,
secuestros masivos y asesinatos de migrantes, es una respuesta del crimen
organizado a su exitosa estrategia de su parcial combate a quienes hoy mantienen
secuestrado al país.
Queda claro que la
desesperación no es de los cárteles, pues estos han demostrado capacidad de
operación, finanzas sanas, tecnología de punta, canales de comercialización, miles
de “empleos” creados cada mes, y una sofisticada red de representaciones en el
exterior.
Ya quisiera el inquilino de
Los Pinos tener este tipo de empresa, pues el país que hoy (des) gobierno es exactamente
lo contrario, desempleo, economía en quiebra, sin una infraestructura con tecnología
de punta, sin políticas clara de comercialización, y sin una verdadera representación
en el exterior de los intereses de México.
Felipe Calderón llega a su
IV Informe de Gobierno en medio de un clima de opinión pesimista, que percibe
al país algo fuera de control, debido al repunte de la inseguridad causada por
el crimen organizado, según concluye la última encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior.
No ha logrado disminuir la
insatisfacción por los resultados habidos en la mayoría de los rubros que
atiende su gobierno. A la mayoría de la población le gustaría que el jefe del
Poder Ejecutivo vuelva a rendir cuentas en San Lázaro, aun si se expone a las
interrupciones e insultos de los legisladores.
Bien entonces, ¿Quién está
desesperado? ¿El crimen organizado o él?
Que quede claro, no
compartimos la injusta violencia del crimen organizado en contra de una
población indefensa ante la disputa por el mercado de la droga y el secuestro,
la rechazamos por considerarla una estúpida manifestación de los
esquizofrénicos varones de la droga, pero reconocemos que ya quisiera Felipillo
tener la fortaleza del gobierno análogo que hoy controla México: El crimen organizado.